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Simex propondrá a los médicos hacer huelga si el SES no rectifica

El sindicato celebrará mañana un comité urgente para estudiar esta y otras posibles medidas de presión
El jueves habrá una última oportunidad para acercar posturas con la Junta en la mesa sectorial
Los médicos extremeños pertenecientes al sindicato Simex no descartan convocar una huelga si el Servicio Extremeño de Salud (SES) no rectifica su postura sobre acumulación de pacientes, organización de horarios y tiempos de espera. La propuesta se presentará mañana en el transcurso de un comité extraordinario que se celebrará en Mérida, al que asistirán también representantes de los colegios provinciales, de asociaciones sanitarias y científicas; en esa reunión se estudiará qué acciones se emprenderán si la Junta no rectifica el documento en el que se recogen sus condiciones sobre el pacto sanitario.
«Tanto los sindicatos como las organizaciones profesionales hemos hecho propuestas muy sensatas pero el texto definitivo no refleja más que lo que le interesa a una parte», indicaba ayer el vicepresidente de Simex, Fernando Pérez Escanilla.
Al día siguiente, jueves, se celebrará la mesa sectorial con la Junta, en la que conocerán la postura definitiva de la Administración. Será en función de ello cuando se decida la oportunidad de poner o no en marcha las medidas de presión de las que se hablará en la reunión de mañana.
El desencuentro con el Gobierno se produce después de que los representantes de los médicos y los gestores de la sanidad extremeña lleven negociando todo el verano, con el objetivo puesto en conseguir una sanidad lo más eficiente posible. Su concepción de la misma no coincide sin embargo en algunos aspectos, que son los que han llevado a la disensión. Uno de ellos es la acumulación de pacientes, para la que los profesionales piden que se establezca un techo.
«Quieren que las acumulaciones corran por cuenta de los equipos y eso va a suponer una ambulatorización de la sanidad. No habrá tiempo, por ejemplo, para realizar cirugía menor que en Atención Primaria puede ser cuestión de 20 minutos y en cuanto se requiera la apertura de un quirófano exigirá un mínimo de una hora, ni tampoco para realizar tareas de prevención sanitaria», señaló Pérez Escanilla.
El presidente del Colegio de Médicos de Cáceres, Carlos Arjona, apuntó también el problema de paro que supondría.
Otro punto de desencuentro está en la organización del horario de guardias a partir de las 15.00 horas que proponen los médicos o de las 15.30 que apunta el SES para Atención Primaria, así como en la imposición de módulos hasta las 20.00 horas para los servicios quirúrgicos. Una medida esta última que estiman que no ayudará a rebajar el tiempo de espera porque depende más de la disposición de quirófanos que de un mayor o menor horario.
Lo cierto es que las condiciones del Servicio Extremeño de Salud han caído «como un jarro de agua fría» entre los profesionales de la sanidad regional, según indicaba ayer Fernando Pérez.
«Esto ha sido un paso atrás después del esfuerzo que hemos hecho todos, incluida la Consejería de Sanidad. Lo que no nos queda claro es quién manda en la sanidad extremeña, si el consejero Luis Alfonso Hernández Carrón, que ha demostrado durante las reuniones tener más amplitud de miras, o el gerente Albino Navarro, que ha hecho gala de una visión más economicista».
Así las cosas, los ánimos siguen caldeados entre los médicos extremeños, igual que al principio de verano, cuando supieron que el SES pretendía que cumplieran la jornada laboral de 37 horas y media acudiendo a trabajar algunos miércoles por la tarde. Una medida contra la que hicieron frente común, arriesgándose a incumplirla a pesar de la posibilidad de ser sancionados por ello y alargando la jornada en media hora diaria para cubrir la totalidad exigida. Aquella postura sirvió para abrir un diálogo que parecía que iba a culminar en acuerdos que al final todavía no se ha cerrado.
Lo que queda de esta semana será clave para ver cómo se resuelve al final un asunto que ha unido a la profesión médica como sus representantes no recuerdan que ocurriera nunca antes. Es su reacción frente a una Administración «que ha tomado decisiones sin contar en ningún momento con nosotros, con los profesionales que la vivimos a diario», señaló Pérez Escanilla.