Derechos de los MIR

DERECHOS DE LOS MIR

No exento de problemática legal está también la figura del residente, de hecho, según la Asociación Española de Médicos Internos Residentes (AEMIR), en torno al 12,5 por ciento de los residentes se han visto involucrados en reclamaciones o denuncias como consecuencia del ejercicio de su actividad. Las dos cuestiones fundamentales sobre las que, tradicionalmente, ha pivotado la problemática legal de los residentes han sido: la supervisión (según AEMIR el 33,7 por ciento de los residentes sólo está supervisado durante parte de la guardia y el 10,5 por ciento no tiene ninguna supervisión) y la capacidad legal de firmar informes de alta, concretamente, según esta misma fuente, el 37,9 por ciento de las altas las rubrica el MIR a falta de un adjunto.

Entiende Javier Moreno que el nuevo marco normativo que regula la figura del residente (Real Decreto 1146/2006 y Real Decreto 183/2008, en relación con la LOPS) ha resuelto muchos de los puntos críticos que afectaban negativamente a la responsabilidad profesional de los MIR. En primer lugar, se ha aclarado que el residente tiene facultades legales para llevar a cabo tareas asistenciales, “no son simples educandos”, como ha matizado, si bien dicha actividad debe ser tutelada y supervisada por el tutor y demás especialistas, quienes asumirán la responsabilidad del residente si no cumplen con los deberes de instrucción, supervisión y control. Eso sí, la supervisión de presencia física queda limitada tan sólo al primer año, siendo a partir del segundo año decreciente la supervisión, a medida que el MIR va asumiendo progresivamente responsabilidades según avanza el programa formativo. En cualquier caso, es evidente que este sistema basado en la asistencia tutelada, controlada y supervisada tiene, lógicamente, que llevar consigo cierto grado de autonomía para el médico en formación, cuyas actuaciones no pueden siempre ser controladas por el adjunto.

Por lo que se refiere a la polémica de si el residente puede o no firmar altas, con los RD 1146/2006 y 183/2008 se resuelve la misma, pues ambas normas dejan claro que los residentes la capacidad de firmar altas, si bien esta facultad queda condicionada durante el primer año de residencia a la supervisión de presencia física y al visto bueno del adjunto en los informes de alta.

A criterio de Moreno Alemán, la normativa reguladora de la actividad del residente ha aportado seguridad jurídica y con ella se habrían evitado numerosas condenas basadas en la falta de capacidad asistencial del MIR, en la exigencia de supervisión de forma permanente hasta la finalización del periodo de residencia, o en la falta de capacidad legal para firmar informes de altas.

PERCEPCIÓN SOBRE LOS DERECHOS

Según una encuesta sobre la “Evaluación de la percepción del conocimiento que tienen los médicos de sus derechos”, realizada por EL MÉDICO INTERACTIVO entre mayo y junio de 2011, a 3.000 médicos de toda España, más del 50 por ciento de los consultados cree encontrarse muy indefenso en el desarrollo del ejercicio profesional: 54’5 por ciento frente a los familiares, 56’6 frente a los pacientes; y 53’6 ante la institución para la que trabaja.  Casi el 70 por ciento de quienes han respondido la encuesta cree que la sensación de indefensión afecta mucho o regular a su ejercicio profesional. Ante la respuesta múltiple de quién debería defender sus derechos, los consultados consideran que la institución para la que trabajan en un 88’2 por ciento y los colegios profesionales el 90’5.

El 6,5 por ciento sabe mucho sobre sus derechos; un 48,3 por ciento regular; y un 45,1 por ciento reconoce saber poco sobre sus derechos. Asimismo, un 74,4 por ciento de los entrevistados reconoce que sabe cuáles son sus derechos ante los pacientes; un 66,3 por ciento refiere que sí conoce cuáles son ante los familiares de sus pacientes; un 73,8 por ciento sabe cuáles son ante la institución para la que trabaja; y un 63,7 por ciento sabe cuáles son sus derechos ante otros profesionales.

En dicha encuesta se recoge también que un 69,8 por ciento de los encuestados no sabe si estos derechos se plasman en alguna normativa concreta; que el 54,1 por ciento reconoce que para el ejercicio de estos derechos no sabría a quién dirigirse; que el 51 por ciento cree que la institución para la que trabaja le respalda poco en el ejercicio de estos derechos; y que el 67,4 por ciento cree que con una normativa clara y concisa acerca de sus derechos como médico mejoraría su ejercicio.

Del mismo modo, en el informe se refleja que el 46,9 por ciento de los profesionales considera que la falta de conocimiento de sus derechos en la asistencia contribuye a la práctica de una Medicina defensiva; que es la fase de tratamiento y seguimiento del paciente la que mayores dudas origina respecto al ejercicio de estos derechos, con un 51,2 por ciento, y la de información asistencial y consentimiento la que menos; y, en definitiva, que el 97,7 por ciento tiene interés en adquirir un mayor conocimiento acerca de sus derechos.

El Medico Interactivo

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